El inglés y las Islas Británicas

A esta altura del partido, no sería ilógico decir que el inglés (o al menos la variante internacional del inglés conocida como Globish) es la lengua franca del mundo.

El inglés es la lengua oficial hablada por los más de 70 millones de habitantes del Reino Unido y de los casi 5 millones de habitantes de la República de Irlanda. Traído a través del Mar del Norte por los anglosajones que invadieron las islas en el siglo V después de Cristo, todavía mantiene muchos de los rasgos latinos heredados de los romanos que siglos antes habían conquistado las islas y fundado Londinium, así como vocablos franceses legado de la conquista normanda durante la Edad Media e influencias celtas y vikingas.

El inglés se esparció por el mundo a bordo de los barcos británicos, echó raíces durante su pasado colonial y le aportó flexibilidad al lenguaje de la ciencia y la tecnología. A diferencia del español, que está regulado estrictamente por la Real Academia Española, el inglés simplemente fluye y su evolución es registrada por los grandes diccionarios como el Oxford y el Longman, que le aportan carácter de “oficial” a los cambios nacidos en la práctica.

Desafíos

La naturaleza libre del inglés no significa que se lo pueda hablar como a uno se le antoje ni que no existan normas de uso tácitas o una miríada de sutilezas. El inglés, como lengua, es mucho más complejo de lo que no se imagina.

Además de las variantes regionales habituales, especialmente entre los diferentes países que conforman las Islas Británicas, el inglés también presenta diferencias de clase e idiosincráticas. Sin embargo, el desafío más grande lo presentan los acentos: escocés, irlandés, cockney, asiático-británico, nigeriano- británico, australiano- británico, etc. Una vez hasta me preguntaron, antes de comenzar a interpretar en una negociación, ¡si hablaba escocés!

Y eso es solo con los acentos. Ni hablar entonces del “inglés corporal”, como lo llama la antropóloga Kate Fox en su libro Watching the English: una serie de chasquidos con la lengua, levantamiento de cejas, fruncimiento de labios, tos disimulada y compostura de esa que hace que a uno no se le mueva el labio de arriba que constituyen una forma de comunicación paralela que los ingleses utilizan a diario y desconcierta a más de un extranjero.

Globish

El Globlish (un término acuñado por Jean-Paul Nerriere para describir un subconjunto de rasgos de la gramática inglesa utilizados en conjunto con unas 1.500 palabras del inglés) se supone el “idioma en común” que los hablantes no nativos del inglés usan para comunicarse en los negocios internacionales. Una suerte de lengua franca impromptu del mundo de los negocios – y ahora también de la ciencia, la política internacional y más –, presenta sus propios desafíos, especialmente dado que, al ser un subconjunto y no un idioma de pleno derecho, sus hablantes llenas los baches con rasgos de sus propias lenguas maternas.

¿Qué hacer, entonces?

Como siempre, lo mejor es confiar en su lingüista de elección y dejarnos ayudarlo a entender a los demás y a expresarse de la mejor forma posible, tanto gramatical como culturalmente.

“Todos sonreímos en el mismo idioma.” ~George Carlin

Recursos útiles

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